Mitología Del No-Mundo (PARTE 7): "de La Casualidad Y La Causalidad (El Arte Del Efecto)"
Faltando ya sólo un par de kilómetros para llegar al templo que se halla en la cima, un fugaz destello mental interfirió nuevamente en mi hasta ahora constante cavilar. Otra vez la misma voz de anoche, esta vez se trató más bien de una invitación, ¡Cierra los ojos!, dijo, a lo cual obedecí, no se si por instinto, o por el simple impulso de todo ser que se ve sorprendido en pleno estado de sumisión, que es el estado natural de todo lo existente y a lo cual sólo la ya mencionada auto sugestión humana puede ficticiamente ayudarnos a escapar; por supuesto ésto conlleva una constante frustración inconsciente que sólo se volverá consciente al percatarnos de que somos reducidos a una Nada si asumimos que estamos situados en algun lugar de un Todo infinito, vulnerables, condenados a ser causas y a merced de todo efecto. Has visto, sentido y asimilado mucho durante tu largo viaje, si sigues futilmente absorbiendo y no procesas nada te neutralizarás y tu contenido se pudrirá en tu interior tarde o temprano o colapsará, sin llegar a generar alguna vida-idea-impulso-brío-explosión que pueda interactuar con otras hasta que llegue la hora de traer tu alma de regreso a casa para seguir descubriéndote, prosiguió la voz, y es cierto que toda existencia es inconcebible por separado, que no se puede ser fuera sin ser dentro, ser uno sin ser el otro, sus palabras eran diáfanas y aun así mi recalcitrante y excéptico orgullo se interpuso como una represa en el cauce de un río, Y cómo sabes que este es el momento?, fueron mis palabras. Verás, prosiguió, Los tiempos que han sido asignados para todo lo ocurrente son variables y relativos, el egocentrismo del ser humano envuelve a todo en un mismo manto, en lo que ellos consideran y denominan El Tiempo, y solo observan con su propia y aislada visión, pero dejame decirte que la vida una mariposa, desde su estado de oruga hasta que sus alas crecen, pasando por el estado de pupa el cual ocupa la mayor fracción, es de tan solo unas semanas y, de esas pocas, disponen de sólo una para reproducirse, mientras que un árbol puede vivir cientos de años humanos pero lo que pocos se detienen a pensar es que cada una de sus ramas puede tardar un año entero, nada menos que trescientos sesenta y cinco días, para crecer sólo cinco centímetros. Ni la mariposa vive menos que un hombre ni el arbol vive más, es lo que pocos comprenden. Y así, todo son lapsos y momentos, puntos y líneas, pero existe una línea que nunca se corta y es la de la naturaleza, la de la vida, aquello que nunca podrá ser doblegado ya que todos estamos ligados directamente a ella, puedes ser lo que tu quieras, aquello que tu mente haya creado, mas es ineludible cualquier impulso natural; es sólo que el humano se ha afanado siempre en disfrazarlo y ocultarlo todo. Asimismo han logrado construir carreteras y edificios, los paisajes artificiales han ido cambiando pero poco ha mutado la geografía de su planeta en relación a lo que ellos han amalgamado o añadido a su superficie. Ni toda la fuerza de los humanos bastará para frenar la evolución, y pretender llevarla en alto como un estandarte es una falsedad de la que, no obstante, muchos se han ufanado, ya que ninguno de ellos realmente es capaz de inventar algo que pueda denominarse "nuevo", sólo la naturaleza tiene ese don. Es por eso que el principal problema del hombre reside en intentar cubrirla y sojuzgarla en lugar de aceptarse como parte de ella y entregarse a la unificación. Tu tienes en tus manos, en este preciso instante la oportunidad de entregarte, pero para ello primero tienes que, en base a lo que has adherido a tu piel y a tu sabiduría, reconocerte, identificarte, saberte parte de la infinitud.
Mientras escuchaba atentamente sus palabras y las asimilaba, miles de imágenes surcaban mi mente como relámpagos que iluminaban e inmortalizaban los ultimos instantes en la obscuridad de la tormenta del apocalipsis. Y pude verme trepado a la copa de una acacia, diminuto e indefenso ante la inmensidad, mirando al horizonte, desplegando nuevamente mis alas, pero estas eran más fuertes y aerodinámicas que antes. Creí haber comprendido, de todas formas, una pieza aun sobraba en este rompecabezas, aun no encajaba en ningun sitio entre las demás piezas que, encastradas correctamente unas con otras, ya habían formado una idea, fue por eso que lancé, quizás también como una última lanza de obstinación de mi orgullo, mi ultima interrogación, sin dejar de cerrar los ojos, con un tono y una leve sonrisa esbozada en mi rostro que dejaban entrever un sentimiento de paz y satisfacción pero aplacado por un deje de ironía, Quién eres tú que todo lo sabes acerca de la naturaleza y los momentos asignados para cada ocurrencia?, Ya llegará tambien la hora de que lo sepas, mientras tanto has de seguir tu camino, tu fijada meta.
Puede que aun no supiera quién era ese ser, pero ahora sabía un poco más quién era yo.


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